Acabo de leer noticias. Muchas de ellas económicas. Y me asalta una obviedad.
Errores de cálculo
Hojas excel mal diseñadas, incompletas
Empresas que se hunden
Personas al paro
Casas perdidas a medio pagar
La clase media desapareciendo
Medidas económicas que no funcionan
Medio ambiente deteriorado
Enfermedades "sociales"
Chorizos ilustrados
¿De verdad que usamos el cerebro?
Besos y abrazos.
domingo, 5 de mayo de 2013
viernes, 19 de abril de 2013
"INCÓGNITO"
Estoy leyendo "Incógnito" de David Eagleman (editorial Anagrama) un libro que trata de demostrar que cuando tomamos una decisión "el plato ya está cocinado". El libre albedrío para los libros de filosofía.
Lo que más me gusta del libro es que habla del cerebro sin mencionarlo. Claro que lo menciona pero pone unos ejemplos muy de la calle (Mel Gibson haciendo comentarios antisemitas a un policía judío que lo detiene por ir cargado de alcohol). No hay una sola referencia, por ahora, a neurotransmisores a pesar de que el autor es un neurocientífico.
Es un libro para desengrasar, ameno y muy didáctico. Hace pensar sobre el papel que juega el cerebro en nuestra vida... ¿o debo decir su vida?
Besos y abrazos
Lo que más me gusta del libro es que habla del cerebro sin mencionarlo. Claro que lo menciona pero pone unos ejemplos muy de la calle (Mel Gibson haciendo comentarios antisemitas a un policía judío que lo detiene por ir cargado de alcohol). No hay una sola referencia, por ahora, a neurotransmisores a pesar de que el autor es un neurocientífico.
Es un libro para desengrasar, ameno y muy didáctico. Hace pensar sobre el papel que juega el cerebro en nuestra vida... ¿o debo decir su vida?
Besos y abrazos
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viernes, 8 de marzo de 2013
Aquí estoy pegándome con la tesis doctoral y escribiendo poco en el blog. El otro día comentando con unos conocidos lo de la tesis uno de ellos, menor de veinticuatro años y, por lo tanto, con el cerebro sin acabar, me preguntó con cierta rechifla: "¿No eres un poco mayor para seguir estudiando?" Me lo tomé a broma que supongo que era la intención de mi interlocutor pero al día siguiente la frase seguía dando vueltas en la cabeza. No tanto por mi situación, espero seguir estudiando muchos años más, si no por una frase de cuyo autor no me acuerdo; venía a decir algo así como que en España éramos muy rígidos con respecto a lo que se puede hacer según la edad y eso era muy peligroso para el cerebro. Siento no acordarme del autor porque es uno de mis asiduos pero mi memoria de fuente es poco fiable.
Eso de que hay edades para cada cosa me suena muy victoriano, muy del régimen, del miedo al qué dirán y eso de la vergüenza ajena. Cuando pienso en las personas mayores que son sabias en lo que hacen y un ejemplo para todos. Disfruto siguiendo los ascensos a los ocho miles de Carlos Soria a su "avanzada edad". Me asombro de una pareja que ya jubilados a la edad de sesenta y cinco años siguen corriendo quince kilómetros casi todos los días. La edad adecuada para hacer algo es un cliché cultural que solo juega en nuestra contra. Dejemos que nuestro cerebro decida qué edad tiene y pongámonos retos y desafíos. ¿Os imagináis un planeta en el que los años duren setecientos treinta días? Pues eso.
Besos y abrazos.
sábado, 2 de febrero de 2013
He tenido la suerte de estar una semana de Bogotá, Colombia. He estado colaborando con Bancamía que es una entidad de micro finanzas que está realizando una buena labor en la lucha contra la pobreza. Estuve impartiendo unos talleres sobre coaching y dando unas charlas sobre neuromanagement.
Dado que es un blog de neuromanagement me centraré en la reacción de los participantes ante este tema. Como siempre interés por la potencia que parece desplegar el cerebro y también sorpresa por la influencia que tiene en los temas de liderazgo. La energía del cerebro es de tal potencia que nos es difícil concebirla. La influencia sobre el liderazgo es invisible porque pensamos desde ella.
Una vez que se van conociendo las influencias se produce un fenómeno que es la sonrisa de la gente cuando describes los distintos cerebros que existen y cómo se comportan. Los reconocen en los otros y también en ellos mismos. El cerebro nos modela, queramos o no. Lo que es una inconsciencia es no querer darse cuenta de este hecho.
Pero a su vez la gente se queda sorprendida al ver que el otro se ve influido por la manera en que su cerebro incorpora la información del entorno y devuelve información al mismo. "No sabe hacerlo de otra manera", "no lo hace adrede" son expresiones de la gente que se da cuenta que está haciendo atribuciones que no son justas a personas a que hacen lo que pueden, aunque nosotros no lo haríamos así.
Como están haciendo evaluaciones de desempeño comienzan a ser conscientes del riesgo de evaluar con demasiada dureza a aquellas personas que utilizan lenguajes cerebrales distintos a los suyos. Me ha parecido percibir en Bogotá una preocupación genuina por no perjudicar al colaborador. Aquí somos más duros, vamos más a lo nuestro... creo.
Solo quería volcar unas reflexiones sobre la experiencia de compartir el neuromanagement con los profesionales de Bogotá. Y darles las gracias por estos días tan estupendos que me han hecho pasar.
Besos y abrazos.
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sábado, 5 de enero de 2013
TÚ CONTRA TU CEREBRO Y TU CEREBRO CONTRA TI
Hay muchas ocasiones, sin llegar a la locura, en las que hay que plantearse que es posible que mi cerebro no me ayude en determinados aspectos. ¿De quién es esa voz que me desanima cada vez que se me ocurre una idea un poco arriesgada? Una voz que como saben los deportistas de élite aparece en los momentos más inoportunos y es capaz de desanimar a cualquiera. Es nuestro cerebro que se ha puesto a conspirar contra nosotros. A través de mensajes claros y contundentes nos anima a fracasar. "Te vas a caer", "volverá a salir mal". "No te la mereces"... Y al final logra que no acabes de creértelo y se cumpla la profecía que se auto cumple: te caes, fracasas o te dejan.
Conozco varias maneras de callar esa voz. La meditación es una de ellas. Centrándote en la respiración puedes enmudecerla o dejar de oírla que es algo parecido. Otra es pegar la lengua al paladar. Por lo visto el diálogo interno se traduce en micro movimientos de la lengua. Si la paras, se calla. La manera más eficaz que conozco procede del Focusing. El mensaje es malo pero la intención es mala. ¿De qué te quiere proteger el diálogo interno? Traduce su mensaje, ponlo en positivo. "Te vas a caer" por "agárrate bien". "Volverá a salir mal" por "prepárate bien, ten más cuidado". "No te la mereces" por "cuida la relación". A eso se le llama "traducir el diálogo interno".
Cuando notemos que se nos disparan las advertencias internas cuidemos el mensaje y cambiemos las formas. Que nuestro cerebro no conspire contra nosotros.
Besos y abrazos
Conozco varias maneras de callar esa voz. La meditación es una de ellas. Centrándote en la respiración puedes enmudecerla o dejar de oírla que es algo parecido. Otra es pegar la lengua al paladar. Por lo visto el diálogo interno se traduce en micro movimientos de la lengua. Si la paras, se calla. La manera más eficaz que conozco procede del Focusing. El mensaje es malo pero la intención es mala. ¿De qué te quiere proteger el diálogo interno? Traduce su mensaje, ponlo en positivo. "Te vas a caer" por "agárrate bien". "Volverá a salir mal" por "prepárate bien, ten más cuidado". "No te la mereces" por "cuida la relación". A eso se le llama "traducir el diálogo interno".
Cuando notemos que se nos disparan las advertencias internas cuidemos el mensaje y cambiemos las formas. Que nuestro cerebro no conspire contra nosotros.
Besos y abrazos
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FOCUSING
domingo, 30 de diciembre de 2012
"In memorian"
Fuera hace un frío de invierno. Ha oscurecido y la chimenea lleva todo el día "trabajando". Hace un rato largo que he visto la noticia de la muerte de Rita Levy - Montalcini. Aunque inevitable alcanzó los ciento tres años. Precisamente una persona que estudió el crecimiento del sistema nervioso. Leí dos libros suyos: "Un as en la manga" que era fácil de leer hasta que llegabas a determinados puntos. El otro fue el "Elogio de la Imperfección", su biografía "científica" porque de su vida privada apenas cuenta nada (ni tenía por qué hacerlo, claro). Una vida intensa, arriesgada, marcada por el hecho de ser judía en Europa durante la IIª Guerra Mundial; algo de lo que no hizo causa de guerra con el resto del mundo. El libro es una delicia. A veces me recordaba al estilo de escritura de Edith Warthon, por unas décimas de segundo tus sinapsis lograban recordar el aire viciado y el olor a madera de una casa vieja. Un recuerdo que no es mío, que salía de sus páginas.Un dama de otro siglo pero sorprendida con lo mismo que nosotros.
Guardaremos su memoria para otros que vengan detrás. Gracias, señora, muchas gracias.
Besos y abrazos
Fuera hace un frío de invierno. Ha oscurecido y la chimenea lleva todo el día "trabajando". Hace un rato largo que he visto la noticia de la muerte de Rita Levy - Montalcini. Aunque inevitable alcanzó los ciento tres años. Precisamente una persona que estudió el crecimiento del sistema nervioso. Leí dos libros suyos: "Un as en la manga" que era fácil de leer hasta que llegabas a determinados puntos. El otro fue el "Elogio de la Imperfección", su biografía "científica" porque de su vida privada apenas cuenta nada (ni tenía por qué hacerlo, claro). Una vida intensa, arriesgada, marcada por el hecho de ser judía en Europa durante la IIª Guerra Mundial; algo de lo que no hizo causa de guerra con el resto del mundo. El libro es una delicia. A veces me recordaba al estilo de escritura de Edith Warthon, por unas décimas de segundo tus sinapsis lograban recordar el aire viciado y el olor a madera de una casa vieja. Un recuerdo que no es mío, que salía de sus páginas.Un dama de otro siglo pero sorprendida con lo mismo que nosotros.
Guardaremos su memoria para otros que vengan detrás. Gracias, señora, muchas gracias.
Besos y abrazos
jueves, 13 de diciembre de 2012
Reconozco que cada vez me aburre más discutir. El otro día me comentaron dos personas distintas que me había vuelto más tolerante (yo creía que ya lo era, claro) y que era muy ecuánime (creo que no era un halago). Es cierto que no discuto casi nunca, en especial si mi interlocutor tiene vocación papal y habla "a ex cathedra". Siempre pienso que esas personas que pasan por la vida sin una sombra de duda son muy aburridas (aunque confieso que, algunas veces las envidio, qué sencilla debe ser su vida).
Trato de poner en marcha lo que alguna vez he denominado "la otra plasticidad neuronal"; no se trata de cambiar los circuitos cerebrales, si no de hacer que los mensajes que emito sean "aceptables" por la otra persona, sobre todo, si no está de acuerdo. No siempre lo consigo pero en muchas ocasiones logro el objetivo: que el otro me escuche y que no discuta aunque, insisto, no esté de acuerdo.
Me costó mucho aprender que lo importante de un mensaje no es decirlo si no que llegue. Usar palabras, un tono y un momento adecuado son las claves. Eso te obliga a callarte muchas veces. Un innoble arte que me cuesta mucho esfuerzo.
No se trata de dar la razón al otro (como a los locos); se trata de entenderle y luego exponer tu visión sin el objetivo de convencerle. Aunque reconozco que la comunicación queda un poco sosa.
Eso me obliga a manejar los cuatro "idiomas cerebrales" para que el otro entienda mejor mi mensaje aunque, una vez más, no esté de acuerdo.
Hay que aprender idiomas.
Besos y abrazos.
Trato de poner en marcha lo que alguna vez he denominado "la otra plasticidad neuronal"; no se trata de cambiar los circuitos cerebrales, si no de hacer que los mensajes que emito sean "aceptables" por la otra persona, sobre todo, si no está de acuerdo. No siempre lo consigo pero en muchas ocasiones logro el objetivo: que el otro me escuche y que no discuta aunque, insisto, no esté de acuerdo.
Me costó mucho aprender que lo importante de un mensaje no es decirlo si no que llegue. Usar palabras, un tono y un momento adecuado son las claves. Eso te obliga a callarte muchas veces. Un innoble arte que me cuesta mucho esfuerzo.
No se trata de dar la razón al otro (como a los locos); se trata de entenderle y luego exponer tu visión sin el objetivo de convencerle. Aunque reconozco que la comunicación queda un poco sosa.
Eso me obliga a manejar los cuatro "idiomas cerebrales" para que el otro entienda mejor mi mensaje aunque, una vez más, no esté de acuerdo.
Hay que aprender idiomas.
Besos y abrazos.
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