sábado, 30 de abril de 2016

GRACIAS DR. BURNETT

Me he encontrado con unos libros tan buenos sobre el cerebro que no hago más que leer y "no tengo tiempo para pensar". Les confieso que hacía mucho que no me divertía y aprendía tanto con un libro sobre el cerebro. Corran a comprar "El Cerebro Idiota", del Dr. Dean Burnett,  Editorial Planeta. Arranca con el tono digno de un monologista, sin frenos con la diversión y con múltiples posibilidades de desarrollo del libro. Después baja el ritmo de las "bromas" y te das cuenta de que el autor sabe de qué está hablando. Es profesor en la Universidad de Cardiff y realizó su tesis doctoral sobre la memoria y el hipocampo. 
Pero toca unos temas que siempre están ahí, en torno a la gran pregunta: "¿Quién soy?" La personalidad, la inteligencia, el miedo, la enfermedad mental, la conciencia, la memoria (y el vino). Hace pequeñas disgresiones, y me sonrío  al recordar algunas, que amenizan mucho el libro, pero que no le desvían de su ruta.
Muchas gracias, Dr. Dean Burnett, por aumentar nuestro conocimiento sobre el cerebro y nuestros niveles de serotonina.
Besos y abrazos

miércoles, 13 de abril de 2016

GRACIAS DOCTOR SIGMAN


Supongo que hay un síndrome, al escribir un libro, al que podríamos llamar "copiar y pegar". He leído varios libros sobre el cerebro de los que no he escrito ninguna referencia porque no he encontrado una idea idea original. Todo son referencias de otros libros, artículos, experimentos... y todos repetidos. Será el efecto "Google". Así que fue una alegría que me regalaran "La Vida Secreta de la Mente" del doctor Mariano Sigman, Ed. Debate. Dentro de la tradición de los neurólogos que no se ciñen al cerebro si no que arriesgan al vincular los procesos cerebrales a temas individuales, grupales o sociales. Eso tiene sus riesgos, pero es un regalo tener una otra perspectiva. 
El libro comienza con eso que algunos poetas hacen equivaler a la "patria", es decir, la infancia. No es un tema muy habitual de los temas de divulgación del cerebro. También toca temas como la identidad, la creación de opiniones o de hábitos. Toca ese tema tan  inquietante (y cotidiano) de la realidad como una reconstrucción cerebral. Y, en la última parte, el espinoso tema de la conciencia.
El libro es ameno, interesante y riguroso. Ofrece muchos ejemplos, en algunos casos vinculados a otros temas como la computación y las explicaciones son muy inteligibles. 
También cita  a muchos científicos con los que ha colaborado y comenta sus descubrimientos. 
Un libro muy recomendable para los que quieren profundizar en el cerebro. También se puede disfrutar de la inteligencia del doctor Sigman en las conferencias TED. 
Besos y abrazos

sábado, 26 de marzo de 2016

DELEGACIÓN Y CEREBRO

En España se comienzan o escuchar voces sobre la necesidad de racionalizar los horarios. Poco a poco muchas personas comienzan a cuestionarse eso que llaman "media jornada": "de nueve a nueve". Doce horas para el cuerpo. A veces envuelto en una actitud de hiperresponsabilidad, otras veces por el miedo a que el otro falle... el caso es que delegar cuesta mucho. En mi experiencia como coach me encuentro con personas que fingen una salud de hierro, pero que en las sesiones "confiesan" que arrastran cansancio crónico, pena por no estar más con su pareja, más pena por no tener pareja, dolor por no estar más con los hijos... Un sufrimiento que parecería fuera de lugar en un lugar de trabajo, pero que es bastante frecuente. 
Muchas veces se comenta sobre la dificultad de delegar. Me molesta bastante cuando el profesional no tiene en quien delegar y tiene una carga de trabajo permanente y excesiva y su jefe le dice aquello tan molesto de "organízate mejor". 
Suponiendo que la delegación fuera la solución en un país como España que tiene cinco millones de desempleados podemos hacer una reflexión sobre delegación y cerebro.
Como coach creo que me encuentro con que las personas de dominancia izquierda tienen más dificultades para delegar. Sus dos lenguajes cerebrales: datos y procesos, no se lo ponen fácil. El que delega pierde, a veces, el control inmediato de los datos y el proceso en un momento determinado. Si delego es para obtener iguales o mejores resultados y, además, el desarrollo profesional de la persona en la que delego. Esa persona tiene que recibir una autoridad, un poder, si se prefiere, para ejercer la delegación. Una delegación sin margen de maniobra no es una delegación, es una orden. El hemisferio izquierdo maneja datos y procesos, "baja hasta la última coma" y no le gustan mucho las sorpresas. Se resiste a delegar.
El hemisferio derecho es más "despistado". Delega de manera más caótica y deja más margen de libertad, lo que es bueno para el delegado. Admite que pueden obtenerse resultados buenos con métodos distintos. Le es más sencillo delegar y experimentar esa pérdida de control que puede tenerse en la delegación.
Por cierto que uno puede delegar sobre sí mismo cuando decide posponer una tarea, hacerla de otra manera o,si es posible, eliminarla.
No creo que la delegación sea la única solución para los horarios laborales extendidos que tenemos, pero es una forma de repartir el trabajo.
Besos y abrazos.

domingo, 13 de marzo de 2016

ENTORNO, CEREBRO Y LIDERAZGO



Cuando me piden una charla sobre neuromanagement y liderazgo casi siempre me dicen algo parecido a: "cómo manda el cerebro por delante de la persona". Y es correcto que la parte no racional de cerebro va por delante de la parte que tiene auto conciencia, que es capaz de pensar conscientemente.
El cerebro condiciona totalmente las decisiones que creemos tomar nosotros mismos: es algo que escucho constantemente a los pocos neurólogos que quieren hablar del tema del liderazgo. Pero como diría mi profesor, Luis Martín Santos, "¿Quién condiciona al condicionador?" 
Sin duda que los cuatro lenguajes cerebrales son importantes para entender la manera en la que se dan y reciben órdenes o  se toman decisiones. Tenemos la "ceguera parcial" de centrar el liderazgo en el líder. Cómo debe ser un líder. Por lo pronto cada equipo debería tener, como mínimo dos o tres líderes: el líder técnico, el socio - emocional, el líder complementario al técnico. El que buscas para solucionar un problema, el que buscas para un consejo o una charla y el que resuelve los problemas de una manera distinta (y a veces contraria) al líder técnico. De estos temas saben mucho, desde hace años, los expertos en equipos. 
Hay un tema que me llama la atención, sobre todo lo he observado en grandes empresas y es crear un entorno, seamos compasivos y digamos, artificial. La gente se mueve de una manera poco natural. Por eso es importante no sólo señalar al cerebro sino al entorno en el que se encuentra ese cerebro, como responsable de lo que sucede. En estos casos me acuerdo de las tres condiciones que Carl Rogers  "descubrió" para que la terapia funcione: autenticidad, aceptación incondicional y empatía. Sin querer caer en la tragedia, sí que considero que en la mayoría de los centros de trabajo estas condiciones brillan por su ausencia. Sin la autenticidad el cerebro "sufre" mucho. Si tengo que estar reprimiendo mi creatividad o trabajar con un lenguaje cerebral que no es el mío los resultados no van a ser buenos y el funcionamiento de mi cerebro no va a ser óptimo. Y no será un tema de cerebro, si no de entorno.
Por otra parte cuando hablamos de liderazgo a la mayoría se nos va la cabeza hacia la persona que decide y da órdenes. Pero habría que tener en cuenta dos matices importantes: el liderazgo también implica servicio, estar a disposición de personas y equipo. Y, segundo matiz, cada   componente del equipo debe poder aplicar su liderazgo (o al menos una parte de él), de no ser así el equipo estará perdiendo mucho potencial y talento.
Besos y abrazos.

martes, 23 de febrero de 2016

ENFERMEDADES PSICOSOMÁTICAS


La imagen es de un cementerio, por si la enfermedad no era tan imaginaria.
Estoy leyendo "Todo está en tu cabeza" de Suzanne O´Sullivan, especialista en neurología en un hospital de Londres. De la editorial Ariel, 2016. Lo tomé con precauciones (todas las precauciones que puedas tener al comprar un libro por internet, que son pocas, en este caso no se podía hojear); El título me parecía un poco exagerado, pero el subtítulo animaba un poco más: Historias reales de enfermedades imaginarias. Está muy bien escrito y traducido. Tiene un ritmo rápido y la doctora es capaz de transmitir cierta compasión por sus pacientes; algo muy de agradecer. Habla de sus éxitos y también de sus errores, fracasos y sorpresas al tratar con pacientes a los que las pruebas médicas no revelan enfermedad alguna.
Creía, feliz en mi ignorancia, que las enfermedades imaginarias no existían. Es decir, crees que las tienes, pero no las tienes. La primera sorpresa es que son reales, es decir, te duelen, molestan y, en bastantes casos te incapacitan temporal o permanentemente. Aunque la enfermedad oficialmente no exista, eso no significa que el paciente no la sufra, ni padezca.
Muchas personas son acusadas de hipocondríacos, cuando no de histéricos porque tienen enfermedades que no genera su cuerpo, pero sí su mente.
Creo que es en el libro de Ramachandran, "Fantasmas en el cerebro", en donde se describe el caso de varios transexuales con embarazos histéricos que llegaban a producir leche en sus mamas. Tal es el poder del convencimiento. Lamento no recordar cómo era el proceso. Por cierto, podían volver a publicar el libro.
En el libro de la doctora O´Sullivan se comenta la importancia de los familiares cercanos a este tipo de enfermos. Estos familiares (algunos los llaman coenfermos a los que cuidan a grandes enfermos porque llegan a desarrollar los mismos hábitos que los enfermos) pueden llegar a dificultad el tratamiento por el hecho de negarse a admitir que la "enfermedad no es real" si no fabricada por el cerebro.
Las historias que cuenta el libro nos remiten, inevitablemente a las del doctor Oliver Sacks, pero la autora tiene su propio estilo y forma de contar las historias. Muy bueno también.
Recomendar el libro a los médicos que tratan con pacientes. Muchas veces los someten a una tortura de pruebas o de desprecio porque han hecho un primer diagnóstico del que se niegan a apearse. Ese orgullo complica el diagnóstico correcto y, por lo tanto, la curación del enfermo, de ser posible. Es un error humanos, pero lo pagan otros humanos.
Como casi siempre una actitud humilde y de aprendizaje nos hace más humanos y mejores profesionales.
Besos y abrazos.

martes, 2 de febrero de 2016

CEREBRO Y DIVERSIDAD

Una empresa me pide unas reflexiones sobre cerebro y diversidad. Encantado pero asustado. Sobre todo porque pertenezco a la "clase dominante", hombre y blanco. Aunque también comparto otros rasgos que me traen dificultades: edad y gordo. Así que espero no decir nada raro sobre el tema.
Se refieren a una diversidad en su sentido más amplio de género, movilidad reducida, diferentes capacidades, razas (que raro me suena esta expresión)...
Lo primero que he de decir es que, por desgracia, al cerebro no le gusta lo que es diferente. La diversidad le asusta, le dispara la amígdala. Creo que ya he comentado en este blog un experimento en el que a hombres blancos les enseñan fotos de blancos mezcladas con negros. La aparición de los rostros negros les disparaban los latidos, las amígdalas y otros tipos de defensa. Pero cuando la cara negra era de un actor conocido, Denzel Washington, las alarmas no se disparaban. También sucedía cuando eran negros los que veían las fotos, pero al revés. (Lo siento, no localizo al autor del experimento).
El cerebro utiliza de los sesgos para formar decisiones, son atajos que, en muchas ocasiones, nos llevan a sitios erróneos. Lo típico son los estereotipos. Como soy español, cuando me reúno con colegas extranjeros, dan por supuesto que llegaré tarde. Lo que no impide que yo tenga mis propios estereotipos sobre ellos. Es más preocupante el sesgo de confirmación, a través del cual solo tomo nota de aquellos datos que confirman mis opiniones. Si una persona que me cae mal llega tarde mi cerebro toma conciencia de ese error, pero si llega  a su hora o antes mi cerebro no registra nada o, al menos, no parece recordarlo.
Aunque hay varios sesgos vinculados a la diversidad el que más me preocupa es la profecía que se auto cumple. Si creo que alguien va a hacer mal un trabajo ya le mandaré uno difícil o cuyas circunstancias sean complicadas. De manera que lo hará mal y la profecía se cumplirá. Si esta persona hace el trabajo bien pondré en marcha el sesgo de atribución y pensaré que lo ha hecho bien porque ha tenido suerte. No le dejaré escapatoria alguna.
Es este caso el cerebro no ayuda, en especial cuando lo ponemos en "modo automático" y no tomamos conciencia de lo falsas que pueden ser nuestras opiniones.
Podemos hacer cosas para frenar esta tendencia del cerebro a sobresaltarse por lo diferente. Afortunadamente el cerebro también es curioso y le gusta probar.
Seamos honestos y no juguemos una partida con las cartas marcadas, aunque no sea conscientemente.
Besos y abrazos.

miércoles, 20 de enero de 2016

EL CEREBRO ESPIRITUAL POR FRANCISCO RUBIA


Muchos neurólogos acaban encontrándose con el tema de Dios entre los vericuetos del cerebro. Confieso que es un tema que me da algo de apuro. Siempre he pensado que la espiritualidad y la religión y las creencias sobrenaturales debían ser un tema privado. Y de tratarlo con otras personas, hacerlo desde el pudor y el respeto (estoy por añadir y la compasión hacia todos).
No es la primera vez que el profesor Rubia  trata este tema. Es este caso sostiene que el mundo espiritual es una invención o reconstrucción del cerebro. Incluso habla de la necesidad de inventar palabras nuevas que recojan el fenómeno. Una de ellas sería "espiriteria", el espíritu recreado desde la materia y más en concreto sobre el cerebro. Otra palabra sería enteógena, como aquellas sustancias que son capaces de crear la sensación de trascendencia en el cerebro.
Lo que más me atrae del libro es su tono pausado y la erudición desde la que escribe. Filósofos, pasajes de la Biblia, neurólogos... Desde una perspectiva muy amplia y variada nos hace recorrer el tema de la creación espiritual del cerebro. Me recuerda a la "Antropología del Cerebro" de Roger Bartra por el tono y la sabiduría desde el que está escrito.
Muy recomendable aunque crea en el Dios que fabrica su cerebro.
Francisco J. Rubia. "El Cerebro Espiritual". Fragmenta Editorial. Barcelona 2015
Besos y abrazos