jueves, 18 de agosto de 2016

CEREBRO Y PROBLEMAS

Comenzamos una acción en una empresa y queremos que identifiquen problemas que tienen. Derivados de la razón que sea. Falta de medios, de información, cansancio... A casi nadie le agrada reconocer que hay problemas. Existe un refrán que dice: "Arda la casa, no salga humo". Tremendo. Es posible que no nos guste identificar problemas porque cabe la posibilidad alta de que formemos parte de sus causas. Estos días me aburro de escuchar a los políticos decir: "O formas parte del problema o formas parte de la solución". Ya no distinguen entre hablar y manipular. Perdón que me desvío del tema. Como han señalado muchos autores: "Por que formas parte del problema, formas parte de la solución". Mucho más lógico. Mejor buscar soluciones que encontrar falsos culpables.
Además de todas estas razones supongo que el cerebro añade parte de su cosecha. Alguien definió un problema (es verano y estoy un poco vago para buscar la fuente, pero era alguien de calidad total) como "un resultado que no se espera". Da igual que sea peor o mejor de lo esperado, lo que significa es que no ha estado bajo control el proceso. Nuestro cerebro está constantemente haciendo predicciones: desde cómo poner el pie para no lesionarnos, hasta cómo reaccionará ese amigo al que le pedimos dinero. Y no le gustan los problemas, confundirse es problemático, nos puede costar caro.
Para ayudar al cerebro aparecen dos sesgos de percepción de los que ya hemos hablado aquí: el de confirmación y el pensamiento ilusorio ("wishful thinking"). Percibimos con más intensidad aquellos hechos que coinciden con nuestras creencias y que nos "demuestran" que no nos hemos confundido. Eso hace que me crea más listo de lo que soy; me halaga. El segundo sesgo lo que hace es la interpretación más benigna (¿ilusa?) de algo que ha sucedido. Si alguien me dice algo que no me gusta, puedo pensar que está cansado o que no quiere decir eso... Si mi hijo saca un dos en un examen y en la siguiente convocatoria saca un cuatro, puedo pensar que va mejorando o que casi aprueba.
En esto de localizar problemas es posible que el cerebro colabore con reticencias.
¿Qué podemos hacer? Como dicen Dan y Chip Heath en "Decídete" (esta vez sí me he acordado) podemos nombrar, en nuestro cerebro, un "abogado del diablo" que trate de demostrar que estamos confundidos. O practicar el "Y si...". Y si resulta que la otra versión es cierta y estoy confundido. Pues eso, que tenemos un problema, pero, al menos lo sabemos.
Besos y abrazos.

domingo, 24 de julio de 2016

NEGOCIAR CON EL CEREBRO

Estos días estoy preparando material para un seminario sobre Negociación. En uno de los temas se habla del papel del cerebro, propio y ajeno, en la negociación. Hay mucho que contar , pero en una charla informal con participantes me preguntaron: ¿Qué debo de controlar en una negociación de mi cerebro? A veces me pongo "zen" en parte para señalar una paradoja, en parte porque sospecho que a mis alumnos les hace gracia ese tema. Así que la respuesta fue: "Tu punto fuerte es tu punto débil".

Si tu "lenguaje cerebral", son los datos y los números, si eres muy exacto, si eres de hemisferio izquierdo (cortical, quizás). Serás muy bueno a la hora de cerrar los acuerdos y establecer garantías. Pero en toda negociación hay un momento de caos. Los datos no son fiables y pueden cambiar y la información es parcial. Hay que reprimir esa sensación de engaño y estafa cuando los datos cambian.

Si eres de hemisferio izquierdo (límbico quizás) tu lenguaje son los procesos. Un imagen global y luego todo son etapas. Puedes negociar la planificación de la negociación, algo que es clave. Pero cambiar lo planificado forma parte de la naturaleza de la negociación. Si te atienes a una "hoja de ruta" puede que tengas razón, pero va a ser un obstáculo para la negociación.

Si no puedes evitar el comunicar, hemisferio derecho, límbico, tal vez (esto empieza a tomar tonillo de horóscopo) la comunicación es clave en la negociación... sobre todo el arte de preguntar y escuchar. Hay que controlar las ganas de hablar sin control. Puedes ofrecer demasiada información a cambio de nada.

Por último si eres extremadamente creativo, hemisferio derecho cortical, puedes ayudar a crear valor en una negociación. Algo fundamental, pero hay un momento en el que hay que cerrar los acuerdos y situarlos en el presente. Hay que reprimir esas ansias de vivir en el futuro.

Todos tenemos debilidades y fortalezas para negociar; lo dicho: "lo que te hace fuerte, te hace débil".

Besos y abrazos.

jueves, 7 de julio de 2016

LAS OPCIONES NO SE ELIGEN, SE RESTRINGEN

Estos días charlo con amigos (afortunadamente, con los amigos se charla y no se discute) sobre los ordenadores, robots, cerebro... Algunos de ellos trabajan con programas informáticos que predicen la conducta humana o, al menos, eso es lo que ellos dicen que hacen. Así que no pude evitar contarles mis problemas con un cajero automático.
Llegué con la idea de sacar cuarenta euros. Metí la tarjeta, tecleé la clave y apareció un mensaje debajo de las casillas para escribir la cantidad del reintegro: "Solo múltiplos de diez". Así que escribí: "40". El cajero "respondió": "Solo múltiplos de diez". Esta vez el mensaje estaba escrito en negrita. Supuse que solo tenía billetes de cincuenta euros, pero me apetecía tener cambio  y, además, no parecía contradecir nada. Una vez más tecleé: "40". esta vez la pantalla emitió un pitido y el mensaje no solo aparecía en negrita sino en un fondo rojo chillón: "Sólo múltiplos de diez". Pues seguimos el juego: "40". Esta vez la respuesta fueron tres opciones: 50, 100, 150 euros. Como necesitaba el dinero el cajero ganó la partida. Me fui refunfuñando (qué palabra) sobre el imbécil que había diseñado el programa y que estaría orgulloso de su programación "a prueba de errores". Y yo pensé que "las máquinas" no predecían mis necesidades, si no que las restringían y tenías que "pasar por el aro". Eso no es predecir la conducta... es forzarla.
Damasio lo explica con más elegancia en el artículo que recomendé en la entrada anterior. Pero qué vida más aburrida nos espera si todas las predicciones de los ordenadores van a ser de ese tipo.

Besos y abrazos.

domingo, 3 de julio de 2016

NO SOMOS ALGORITMOS...

http://www.huffingtonpost.es/antonio-damasio/vida-humana-en-algoritmos_b_10751794.html?utm_hp_ref=spain#

Por favor lean el artículo de Antonio Damasio  en el Huffington Post en España sobre los modelos humanos basados en algoritmos.

Besos y abrazos

lunes, 13 de junio de 2016

PENSAR EL PENSAR Y LOS PENSARES y 2


Podemos pensar sobre la manera en qué pensamos. Es fantástico, incluso podemos tener la seguridad de que existe un tipo de pensamiento del que no tenemos consciencia. Seguro que al final de la entrada echamos de menos alguna de las maneras en las que el cerebro piensa. No tengo vocación de exahustividad y menos en la entrada de un blog que debe ser, más o menos breve.
Tenemos muchas maneras de pensar, a pesar de que empleamos pocas. Tenemos a Kaheman y su diferencia entre pensamiento lento y rápido. Un pensamiento elaborado con conciencia y otro muy rápido, pero no especialmente exacto- Hay pensamiento consciente e inconsciente, diferencia en la que profundiza Richard E. Nisbett. Pensamiento racional y no racional, otra diferencia, en la que se nos señala que no confundamos no racional con irracional. Otra diferencia es la que se encuentra entre el pensamiento concentrado y el difuso. O los sombreros para pensar de de Bono, que planifican la ruta del pensar. No hemos de olvidar las inteligencias múltiples que tanto han ayudado a los profesores a reconocer a niños con capacidades distintas. Existe la red neuronal por defecto que la que se activa cuando no hacemos nada (creo que es la favorita de los defensores de la siesta). No quiero dejar de mencionar el focusing (algunos lo han traducido como pensar desde el cuerpo, se entiende que con la parte que no es el cerebro, claro) y su autor el filósofo y terapeuta Eugene Gendlin, otra técnica de los fundadores del focusing es "Thinking at the edge", en el que se mezcla el pensamiento racional con el corporal...
Dejemos fuera el pensamiento que nos surge cuando hacemos meditación o, como prefieren decir algunos, en un "estado alterado de la conciencia" (y eso que meditando no se toma nada).
Así que formas y maneras de pensar hay muchas. Habrá que estudiarlas para poder nuestra forma de pensar que, vistos los resultados, deja mucho que desear.
En fin cerremos la entrada del blog con una frase de Cervantes que escribía D. Quijote: "La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera que mi razón enflaquece..."
Besos y abrazos

martes, 31 de mayo de 2016

PENSAR EL PENSAR Y LOS PENSARES 1


¿Qué es lo que me lleva a pensar sobre el pensar? Tengo varias respuestas y todas ciertas e incompletas. También he diseñado e impartido un curso que se llama "Pensar Mejor", así que vengo muy influido por su contenido. Me preocupa lo poco y mal que se piensa en las organizaciones o en algunos colectivos que se entregan a "lo que dice la máquina o estaba en internet", entre los que hay muchos jóvenes y también muchos expertos. Pero también me preocupa, lo comenté de pasada en una de las entradas, que el tiempo de lectura no me deje tiempo para pensar. Siempre puedo correr el riesgo de "inventar la rueda", pero no quiero que mi pensamiento desaparezca de mi producción. También creo que he comentado la cantidad de libros que tienen el "síndrome de Google"; citas y más citas sin una aportación de la opinión del autor. Creo que he leído algunos experimentos, al menos, en cinco libros distintos. No me importa si es para hacer una nueva aportación, pero si es para quedarse en mismo sitio me molesta mucho.
Así que de estas preocupaciones viene la pregunta: "¿Cómo estamos pensando?" No sólo cómo piensa el cerebro, si no cuáles son nuestros hábitos de pensamiento. Cuando pregunto a algún ejecutivo cuánto tiempo invierte al día pensando, no sabe qué contestar. Alguno me dice que es capaz de hacer cosas  y tomar decisiones. "Soy multi task". Y trato de evitar poner la cara de "eso no te lo crees ni tú", pero no lo consigo del todo.
Existen métodos para pensar y lograr mejores resultados que los actuales (ya sé que no es difícil) y de ellos hablaremos en la siguiente entrada. Para terminar quería señalar algunos enemigos del pensamiento. Creo que el peor de ellos es tener prisa. Con prisas pensamos peor, ponemos "el piloto automático" y a confiar en que no pase nada especial que nos sorprenda. Las prisas son nefastas para mirar alrededor y ayudar a los otros. Así también perjudican el trabajo y el pensamiento en grupo. En este blog se ha hablado de los sesgos que nos provocan errores de percepción y, casi seguro de juicio. Y "por supuesto" las suposiciones que nos impiden cuestionar lo obvio, que es un "sitio" muy interesante de visitar cuando estamos pensando. La falta de sueño también tiene consecuencias nefastas sobre el pensamiento.
Para acabar con un poco de humor recuerdo muchas veces un profesor de matemáticas que tuvieron mis hijos y que con una frase "cervantina" les decía: "Don Pensé que y don Creí que son hijos de don Tonte que". Pues eso.

Besos y abrazos

sábado, 7 de mayo de 2016

CEREBRO E INCERTIDUMBRE

Crisis e incertidumbre son dos de las palabras que aparecen con mayor frecuencia en las charlas de gestión de empresas y otras organizaciones. Es un entorno tranquilizador porque a cualquier afirmación que hagas puedes añadir: "o no". Que para eso está la incertidumbre. En fin, bromas aparte habrá que tener la seguridad de que utilizamos la misma definición de incertidumbre, recurramos a nuestra querida RAE: "falta de seguridad, de confianza o de certeza sobre algo, especialmente cuando crea inquietud".
¿Cómo se presenta en las empresas y los profesionales el problema de la incertidumbre? Creo que se concreta en situaciones del tipo: no sé qué pasa o puede pasar; no sé cuál es el siguiente paso; no conozco los efectos de mi paso... Lo de antes no funciona o lo hace de manera diferente.
Supongo que el cerebro derecho se enfrenta a la incertidumbre:
  • Con menos desconcierto que el izquierdo
  • Es creativo, así que podrá improvisar y responder más deprisa
  • Es más abstracto y se mueve mejor en coordenadas de futuro
  • Comunica, construye en la interacción con los demás
  • Gestiona las contradicciones
Creo que el cerebro derecho está mejor dotado que el izquierdo para enfrentarse a la incertidumbre. Todo cerebro aporta su visión y creo que la oportunidad del izquierdo es encontrar puntos de referencia en medio de la incertidumbre.
El cerebro izquierdo ante la incertidumbre:
  • No hay procesos, no se conoce el paso siguiente
  • Pone hitos que, al menos temporalmente, pueden servir de referencia
  • Sigue aplicando la tecnología
  • El control y la sensación del mismo disminuyen mucho
Debemos reivindicar el papel de ambos cerebros ante situaciones tan complejas como las que producen incertidumbre. Es el lóbulo frontal izquierdo el que trata de controlar los sentimientos y respuestas inadecuadas ante situaciones complejas. Me temo que en los próximos años va a tener mucho trabajo.
Besos y abrazos