miércoles, 3 de agosto de 2011

SOPA DE LETRAS Y CEREBRO

Estamos en verano, pleno verano. Así que es el momento de confesar algo y escribir sobre una banalidad. Me encantan las sopas de letras, las de solucionar, las de comer también pero ahora me refiero a las otras. No se si les pasa a todos los hemisferios derecho, supongo que más o menos. A los hemisferios izquierdos les debe gustar los sudokus, creo.
Me encanta porque al principio todo es  caos. Todo son letras revueltas y sin ningún sentido. ¿Es así como percibe la realidad el hemisferio derecho? Pero, a base de hacer sopas, me he dado cuenta de que tengo una cierta metodología (como todos): comienzo por lo bordes, voy avanzando poco a poco hacia el centro. Al principio es mi hemisferio derecho el que toma el control. Buscamos las palabras a lo loco. Casi podría decir que las palabras "saltan a la vista". Es un momento divertido pero hay un momento en el que no aparecen más palabras. Ha llegado el momento de pasar el control al hemisferio izquierdo.Este impone sus normas. Buscar las palabras por orden desde la primera que nos falte y comenzar a buscar por la inicial, salvo que tenga una letra poco frecuente en su interior -una z por ejemplo- y es más fácil localizar la palabra.
Cuando llevo varias buscadas así ocurre algo que me fascina. Miro la palabra siguiente y mi mano se dirige a ella sin que yo la busque conscientemente. No me sucede con todas, claro, solo con algunas. Mi cerebro no consciente ha debido leerla y dirige mi mano hacia ella, en ese momento la veo conscientemente. Me hace gracia cuando sucede esto, dos o tres veces por sopa. 
Finalizar una sopa de letras es cansado porque con tanta palabra rodeada apenas se distingue nada. La intuición y la lógica se aúnan para localizar las que faltan.
Por fin se acaba, lo que no es fácil para un cerebro derecho. El placer de terminar la tarea.


No es que esté todo el día haciendo sopas, ni mucho menos, pero reconozco que me encanta.


Besos y abrazos.

1 comentario:

Pablo del Camino dijo...

La verdad es que hace años que no hago una sopa de letras. Cuando las hacía, también tendía a comenzar por los extremos, en particular por la esquina superior izquierda (algo lógico puesto que llemos de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo) pero, rápidamente mis ojos empezaban a vagar por el conjunto en busca de una letra significativa de la palabra y acertaban como dardos.